Y cuando juntamos esas miradas, encontramos nuevas formas de hacer las cosas. Que nuestra versión pequeña se sienta orgullosa es todo el punto.
Creo en el poder del diseño y el emprendimiento para crear negocios que le hagan bien a las personas y al mundo. Me mueve explorar nuevas ideas, encontrar otras formas de hacer las cosas y, sobre todo, disfrutar el camino mientras me atrevo a cambiar.
En 2014 fundé Estudio Verde, después de experimentar la magia que ocurre cuando empiezas a construir ese sueño loco, y con el trabajo diario ver que si es posible transformarlo en una empresa.
Desde entonces, el estudio ha crecido y se ha transformado conmigo, llevándome a cruzar diseño, comunicación, marketing y acompañamiento a quienes emprenden.
Mi paso como profe también marcó mi manera de entender el trabajo:
Una idea que fue creciendo conmigo.
Si algo he aprendido en este camino, es que construir un proyecto propio no significa tener todo resuelto. También implica aprender, cambiar de rumbo y dejar espacio para que aparezcan nuevas posibilidades.
Y en así fue como llegaron nuevos desafíos y también nuevas personas. Entre ellas, Vale, a quien conocí cuando buscaba una diseñadora. Estaba a una persona de distancia y, sin saberlo, esa conexión terminaría siendo parte de una historia mucho más grande…
Durante un tiempo trabajé como diseñadora freelance, participando en distintos proyectos y construyendo mi camino profesional.
Llegó un momento en que quería darle más estabilidad a esa parte de mi vida, y apareció la oportunidad de trabajar en un corporativo.
Fue ahí donde conocí a Mariana. Ella me entrevistó para el puesto de diseñadora y, después de conocernos, empezamos a trabajar juntas. Con el tiempo nos hicimos amigas, sin imaginar que esa conexión nos volvería a reunir más adelante.
Pero el diseño no es mi única forma de crear. También soy vocalista de A Hombros de Gigantes, y la música ocupa un lugar muy importante en mi vida.
Se puede tener más de una pasión y encontrar espacio para todas.
Tiempo después, le conté a Mariana sobre Estudio Verde. Cuando supe que tenía ganas de explorar otro camino, pensé que podía encajar en el equipo y la recomendé a la Mari.
Así terminé conectando a dos personas que hoy forman parte de mi día a día.
Me gusta pensar que no tenemos que elegir una sola forma de ser ni dedicarnos a una sola cosa para construir un camino propio. En mi caso, el diseño y la música conviven, se complementan y forman parte de quién soy.
Antes de llegar a Estudio Verde, trabajaba en el mundo corporativo, en el área de Recursos Humanos.
Tenía mi camino profesional bastante encaminado, pero había otra parte de mí que quería explorar: grabar videos, editar, crear contenido y entender mejor el mundo de las redes sociales.
Fue en ese camino donde conocí a Vale. Yo trabajaba como reclutadora y la entrevisté cuando buscábamos una diseñadora para el equipo. Nos reconocimos, empezamos a trabajar juntas y, con el tiempo, nos hicimos amigas.
A veces, el camino cambia cuando menos lo esperas.
En nuestras conversaciones, Vale me contó sobre Estudio Verde. Yo tenía ganas de explorar otras posibilidades y ella pensó que podía encajar en el equipo, así que me recomendó a la Mari.
Tuvimos una reunión y esa conversación terminó abriendo una puerta que me acercó a un camino mucho más conectado con mis intereses creativos.
Hoy trabajo en redes sociales, contenido y comunicación. Sigo aprendiendo, probando cosas nuevas y descubriendo formas de contar historias a través de las marcas.
Algo que valoro de este camino es que puedo seguir siendo curiosa, explorar ideas y desarrollar una parte de mí que siempre había querido llevar más lejos.
Tengo más de 15 años de experiencia en Recursos Humanos y hoy acompaño a mujeres profesionales a reconocer su valor, crecer y construir una vida laboral que también les permita disfrutar.
Durante mi trayectoria en Recursos Humanos, he conocido a muchas personas que quieren crecer profesionalmente, pero que a veces sienten que deben dejar de lado su bienestar para lograrlo.
Eso me ha llevado a interesarme cada vez más en cómo nos relacionamos con nuestro trabajo, nuestras emociones y nuestras propias capacidades.
A veces, acompañar a otros también transforma tu propia manera de crecer.
Llegué a Estudio Verde a través de un proceso de coaching con la Mari, y con el tiempo nuestra relación fue creciendo. Primero la acompañé a ella en sus desafíos como emprendedora; hoy acompaño también al equipo, abriendo espacios para cuestionar nuestras formas de trabajar, fortalecer la confianza y descubrir nuevas maneras de crecer.
Creo que detrás de cada negocio hay personas que también necesitan espacio para cambiar, reconocerse y ampliar lo que creen posible. Por eso, mi trabajo no se trata solo de alcanzar objetivos, sino de construir una forma de crecer en la que el éxito profesional y el bienestar puedan ir de la mano.
Hablemos!!